Es un espacio —grande o pequeño— diseñado para atraer, alimentar y proteger a polinizadores como abejas nativas, mariposas y aves. Funciona como un nodo de infraestructura verde que provee plantas nativas, refugios, agua y prácticas sostenibles (libres de pesticidas), generando servicios ecosistémicos locales. Cualquier persona puede crear uno, incluso en balcones o macetas.
Los polinizadores son esenciales para la producción de alimentos y la reproducción de plantas silvestres. Al crear estos jardines, no solo alimentamos a estas especies, sino que contribuimos a la conectividad ecológica, la regulación del microclima urbano, la conservación de suelos y la mitigación de los efectos del cambio climático, funcionando como indicadores de salud ambiental.
Lo ideal es usar plantas nativas de procedencia local, ya que proveen néctar, polen y refugios adecuados para los polinizadores de nuestra región, respetando la memoria genética del lugar. Se recomienda combinar:
Flores de distintos colores y formas (para atraer diversidad).
Especies que florezcan en distintas estaciones (para asegurar alimento todo el año).
Plantas hospederas para mariposas.
La red puede ofrecer listados regionales y orientación sobre viveros que certifiquen la genética bonaerense.
¡Sí! Incluso una sola maceta con plantas nativas puede actuar como un micro-hábitat de paso. La red cuenta con iniciativas como “Balcones que Polinizan” para integrar espacios reducidos. Con 3–5 macetas bien elegidas, ya estás generando un nodo en el corredor biológico urbano.